El lanzador de cuchillos - Alojz Ihan (23/07/1961 - ) Eslovenia

Cuaderno 15: El ritmo

Primero sacan a la pista una pared de madera,
después aparecen los dos en atuendos centelleantes.
Ella se pone delante de la pared, el lanzador pasa los dedos
por el primer filo. Al lanzar, los espectadores se quedan sin respiración,
y sólo ellos saben que los lanzamientos
son totalmente seguros.
Su mano está demasiado entrenada
como para poder fallar.
Su cuerpo tiene demasiada experiencia
como para poder hacer un gesto
descuidado. Son demasiado buenos para que, por casualidad,
pase algo, y lo único posible entre ellos es un asesinato.
Lo saben bien,
y por eso no se miran a los ojos. Por eso respiran
con dificultad y cada
lanzamiento los deja exhaustos. Tras el último se
abrazan febriles,
hacen una reverencia y salen. Aunque los espectadores
los reclaman,
no vuelven, porque de repente se sienten limpios, confiados,
tan felices que deben encerrarse en la habitación
y hacer el amor larga, largamente.


Traducción: Francisco Uriz