El gélido aliento - Alojz Ihan (23/07/1961 - ) Eslovenia

Cuaderno 15: El ritmo

Las sombras se espesan, es lo único que aún perciben mis ojos
que va cubriendo el velo. Llega la noche y sé
que por fin tendré que hundirme
en la trampa que susurra suavemente
y que allí abajo las afiladas estacas destrozarán
mi pellejo senil
y se clavarán en mi dolida carne;
nadie oirá el gemido, ni siquiera él, que lo ha esperado febril
miles de veces, que lo ha soñado cada noche y al romper cada aurora,
que siempre ha corrido hacia sus trampas para ver mi cadáver.
Durante toda la vida nos hemos odiado y perseguido,
sólo ahora, cuando la vejez nos ha hecho lentos a los dos,
nos damos cuenta de que en realidad hemos estado huyendo
ante un cazador más terrible. Ahora, cuando los dos sentimos
su gélido aliento en el cuello, nos avergonzamos
del odio juvenil, y si todavía tuviera sentido,
destruiríamos juntos nuestras trampas
y emboscadas, nos arrimaríamos uno al otro
y nos daríamos las gracias por la ayuda y por el ánimo
en una caza aún más terrible que antes ni sospechábamos
y que cada uno por su parte no podría haber aguantado hasta ahora,
cuando un cazador más terrible ha logrado acercarse a nosotros
a hurtadillas y cuando de un momento a otro nos veremos congelados
por su gélido aliento.


Traducción: Francisco Uriz